Desde mucho antes de que la Argentina fuese una nación soberana, el aporte de los gallegos ya era una realidad. Hoy voy a recordar a dos prestigiosos jesuitas que anduvieron por estas lejanas, pobres e inhóspitas tierras del sur americano. La Orden Jesuita tuvo una particular relevancia en el período hispánico de esta parte de América.

La fuente es el Diccionario Biográfico Colonial Argentino, de Enrique Udaondo, Buenos Aires, 1945, del cual transcribo con alguna libertad, en aras de mayor síntesis.

José de Figueroa: Sacerdote y educador. Era oriundo de Galicia y había ingresado en la Compañía de Jesús en 1690. Desde 1696 fue destinado a la enseñanza en el Colegio de Buenos Aires, y por espacio de diez y seis años estuvo consagrado a la educación de la niñez y tres años a la enseñanza superior... El P. Figueroa gozó de prestigio como educador, pues tuvo grandes admiradores de su pedagogía, entre ellos los PP. Francisco de Castañeda, Miguel de Orantín, José Mazo y Pedro de Ledesma. Este benemérito sacerdote enseñó por espacio de treinta años a los niños de esta ciudad, dejando un recuerdo imborrable por su virtud, dedicación y preparación. Todos estos antecedentes constan en la obra del R.P. Guillermo Furlong “Historia del Colegio del Salvador y de sus Irradiaciones Culturales y Espirituales en la Ciudad de Buenos Aires, 1613-1943.

José Quiroga y Méndez: Misionero, explorador, matemático y cartógrafo. Nació el 14 de marzo de 1707 en el villorrio de Fabal, ubicado al sur de la península del Grove en la provincia de Pontevedra. Muy joven ingresó en la escuela naval española, dedicándose con ahínco al estudio de las ciencias físicas y exactas.. En su vida de marino recorrió el Mediterráneo y el Atlántico. Su ingreso en los jesuitas fue el 12 de abril de 1736. A mediados del siglo XVIII los jesuitas tenían el propósito de extender su obra civilizadora de las misiones del Paraguay hasta la Patagonia...

El P. Quiroga fue escogido para formar parte de la expedición. Llegó a Buenos Aires al mediar el año 1745. Contaba treinta y siete años de edad y era de buen cuerpo, blanco, poca barba, ojos azules y pelo negro. El 5 de diciembre de 1745 se embarcaron los tres jesuitas, PP. Quiroga, José Cardiel y Matías Strobel y luego de alzar en Montevideo 25 soldados se hicieron a la vela al sudoeste. El 6 de enero de 1746 llegaron a Puerto Deseado, donde desembarcaron sin hallar señales de que habitasen indios. Luego tomaron rumbo al sud, llegando el 23 de enero al Puerto de Santa Cruz y el 9 de febrero a la bahía de San Julián. Allí desembarcaron internándose 25 leguas al poniente, llegando a las próximas lagunas, sin encontrar indio alguno. El 12 de marzo entraron en la bahía de Camarones, donde el P. Strobel con seis soldados se internaron tierra adentro y Quiroga levantó el plano de la misma. Llegan luego a la de San Matías, donde, faltos de agua regresan al Río de la Plata, arribando a Buenos Aires el 4 de abril. Tal es en resumen la expedición a la Patagonia, realizada en 1745 y 1746.

Después pasó el P. Quiroga a regentear la cátedra de matemáticas de la Universidad de Córdoba. Con el propósito de hacer un mapa, recorrió las regiones interiores llegando probablemente a Salta y a Jujuy. El gran Mapa de las Misiones de la Compañía de Jesús en los Ríos Paraná y Uruguay, quedó terminado en 1749, y cuatro años mas tarde se editaba en Roma.

En 1751 el P. Quiroga estaba en Buenos Aires, y cuando entendió los fatales alcances del tratado de límites con Portugal, escribió un estudio sobre Los Inconvenientes que Resultan de la Demarcación Contratada.

En 1752 Quiroga fue elegido por el comisionado real, marqués de Valdelirios, para formar parte de la célebre comisión demarcadora de las posesiones españolas y portuguesas, con la que se embarcó el 24 de mayo de 1753, dejando escrita una interesante relación. Cuando en 1767 sobrevino la expulsión, el P. Quiroga vivía en el Colegio de Belén, en Buenos Aires. En la noche del 2 al 3 de julio fue apresado junto con otros siete jesuitas que a la sazón moraban en la casa de San Telmo, y en compañía de los que habitaban el Colegio de San Ignacio fueron encerrados en la Casa de Ejercicios...

El 29 de septiembre abandonó nuestras playas a bordo de la fragata La Venus con otros beneméritos jesuitas. De España pasó a Italia residiendo en Bolonia, donde se consagró al estudio de la labor cartográfica. En Italia compuso El Tratado del Arte de Navegar, publicado en 1784, la Descripción en General de la Provincia del Paraguay y otros múltiples escritos. Falleció el 24 de octubre de 1784, a los 78 años. El Reverendo Padre Furlong escribió su biografía intitulada El Padre José Quiroga, editada por el Instituto de Investigaciones Históricas de la Facultad de Filosofía y letras.