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Una vivienda rural de una aldea del municipio lucense de Taboada alberga desde hace muchos años una de las piezas arqueológicas más singulares halladas nunca en Galicia, en unas condiciones que el arqueólogo Laureano Fernández Carballo -la persona que la estudió más a fondo y que la dio a conocer en el medio académico- considera muy peligrosas para su conservación. La cabeza de Ralle, una escultura de granito que representa a un guerrero castrexo, está ganando cada vez más notoriedad. La revista Historia National Geographic le ha dedicado un artículo ilustrado en su último número, a partir de informaciones proporcionadas por Fernández Carballo, quien considera que la Xunta debe tomar medidas urgentes para garantizar su preservación. La excepcionalidad de la escultura se cifra por una parte en su gran tamaño. Con 82 centímetros de altura, según indica el arqueólogo, es la representación humana de la época castrexa más voluminosa hallada hasta ahora en Galicia y el norte de Portugal. «En realidade é un fragmento, pertencente sen dúbida a unha figura de corpo enteiro que, segundo os meus cálculos, debía de medir cerca de catro metros. As maiores estatuas de guerreiros castrexos coñecidas ata agora, achadas nos castros de Portugal, andan polos dous metros de alto», explica. El torques que rodea el cuello del guerrero le confiere otro especial valor: es la representación más grande de estos antiguos collares metálicos que se ha visto en toda la escultura europea primitiva, y hay que tener en cuenta que se conservan muchas figuras provistas de torques en Francia, Alemania y otros países. El diseñador Roberto Novo, siguiendo las indicaciones del arqueólogo, ha dibujado una reconstrucción hipotética -no publicada hasta ahora- del aspecto original que debió de tener el busto antes de que el paso de los siglos lo desfigurase considerablemente, en las que se aprecia mejor dicho adorno.

Fernández Carballo resume gráficamente su opinión sobre el valor de la escultura: «Os mellores museos arqueolóxicos de Europa mataríanse por conseguir unha peza como esta». Sin embargo, según explica, la cabeza de Ralle sigue estando guardada en el mismo lugar en el que se halla desde hace al menos cien años: una casa particular que no posee ninguna medida especial de protección. En tiempos aún no lejanos, cuenta el arqueólogo, la figura perdió accidentalmente su nariz, y con anterioridad, como su valor era totalmente ignorado, llegó a ser utilizada como pouso para montar a caballo. También sirvió como soporte de macetas. «Hai que musealizala canto antes, en Taboada, que sería o propio, ou onde sexa. O caso é que teña unhas condicións mínimas de seguridade», opina Fernández Carballo. «É preciso impedir que unha peza tan valiosa siga exposta a novos deterioros ou a perderse», añade.