Título: "La historia del Mercado Sud que fué el primero de Córdoba y que se demolerá"
Editorial: Periódico cordobés LOS PRINCIPIOS
Fecha: Córdoba, Argentina - Jueves 11 de Abril de 1929

La historia de la formación y la disolución de la sociedad “Narciso Orelo & Cía.”, que hizo construir el primer mercado de Córdoba, Argentina.

Se conserva con muy pocas variantes, como en 1862 cuando fuera inaugurado.

Sancionado ya el proyecto de ordenanza que manda demoler el antiguo Mercado Sud, para dar lugar a una moderna construcción que lo supla, es de oportunidad una mirada retrospectiva.

Ha sido el primer mercado de Córdoba. Su historia, algo accidentada por cierto, resulta interesantísima en sus detalles. Sus gestores fueron hombres tesoneros y animosos que, como magnífico corolario a su esfuerzo, lo cedieron casi a título gratuito en bien de la comunidad.

Y pasemos entonces a la historia, de lo que dentro de poco no ha de vivir sino en el recuerdo.

Por el año 1860…

Allá por el año 1860 se hallaban en Copiapó, Chile, tres caballeros amigos. Uno de ellos era don Rafael Garzón, emigrado de la Argentina por “unitario”, huyendo de las persecuciones de los mazorqueros de Rosas, y los otros dos don Narciso Nores del Viso y don Narciso Orelo, que habían labrado sus fortunas dedicándose al comercio.

Garzón, con clara visión del porvenir, habló con sus compañeros de lo que importaría, en su faz comercial, la creación de un mercado en Córdoba, Argentina, donde no existía establecimiento alguno de ese género.

A la Argentina

Se produjo entonces un gran terremoto en Copiapó, que determinó a los amigos a ponerse en camino a la Argentina.

Poco después estaban en Córdoba, y formaron la sociedad que proyectara Garzón y que se constituyó con el rubro de “Narciso Orelo y Cía.”. Su capital, considerable para la epoca, era de 40.000 cóndores chilenos.

Se hicieron los estudios respectivos, de inmendiato, para proceder a la construcción del mercado proyectado, previa la concesión de la comuna de los terrenos respectivos.

Dicha concesión obligaba a Garzón, quien fué quien consiguió, a la apertura del hoy, Pasaje Rosario, de la calle Ituzaingó y también a la apertura y nivelamiento de la calle Junín, entre Ituzaingó y Representantes, después Independencia.

Y el mercado se construyó sobre este terreno, más una fracción que debió ser comprada por la firma Narciso Orelo y Cía., a los padres franciscanos.

Se trabajó intensamente. El relleno de las calles, de acuerdo a lo estipulado por la comuna, se hizo, lo mismo que el nivelamiento, por el método de las rastras tiradas con bueyes.

La construcción del mercado también fué rápida, y es así como en 1862 estaba en condiciones de habilitarse al servicio público.

El mercado nuevo, de campamento

Se estaban dando los últimos toques al Mercado del Sud, cuando estalló una revolución y llegó a Córdoba el general Paunero, que encontrando cómoda la construcción se instaló en ellas con sus tropas alrededor de siete meses.

Esto afectó mucho al mercado, pero cuando el general referido se retiró pudieron terminarse por completo las obras, refacionarse todo lo destruído y librarse al servicio público.

La construcción

El Mercado Sud fué construído sobre una superficie de terreno de 9.485 metros cuadrados. Tenía ochenta cuartos interiores para las ventas, cuatro grandes salidas, dos pozos “calzados, uno de piedra y otro de ladrillos de punta” como reza en el contrato con el constructor de la obra, w.c. y depósitos.

El costo total fué de unos setenta y cinco mil pesos bolivianos.

El acceso se daba por cuatro grandes portalones de hierro, los mismos que se conservan aún, después de resistir la acción de tantos años con entereza.

Los alquileres sucesivos y la venta a la municipalidad

La sociedad alquiló el mercado a la municipalidad. La comuna lo tuvo arrendado algún tiempo, que fué menor a dos años y luego, como pasaba por una situación angustiosa, no pudo seguir abonando las mensualidades y recindió el contrato.

“Narciso Orelo y Cía.” Se vieron obligados, entonces, a explotar el mercado por su cuenta, y lo hicieron con éxito, durante varios años.

La comuna protegió este primer mercado, y entre sus ordenanzas, encontramos una correspondiente al año 1862, por la cual se obligaba a aquellos vendedores de frutos y carretas que tenían su parada en el extremo sud de la calle “Ancha”, hoy plaza Vélez Sársfield, a concurir a él.

En el año 1872 la municipalidad arrendó nuevamente el Mercado Sud. Su contrato establecía que la comuna debía pagar en concepto de alquiler, la suma de ciento sesenta pesos mensuales.

Diez años después más o menos, en 1882 una ordenanza (…) el “consejo director” de la comuna. Por ella se mandaba entrar en tratos para comprar el mercado y si no se arribaba a conclusiones, amistosamente, debía ser expropiado. Y en aquel entonces una expropiación equivalía, más o menos, a una confiscación.

Se procedió a valuar la construcción, la que el Ingeniero Revol, de la municipalidad, estimó en la suma de 35.751 pesos bolivianos.

Pronto fué cerrado el trato, vendiéndose el interior del mercado, con sus cuartos de venta y sus cuatro salidas, en la suma de 30.000 pesos fuertes.

Vale decir, que la sociedad se desprendió de las cuatro quintas partes de lo que le había costado setenta y cinco mil pesos fuertes. Así pasó a poder de la comuna el mercado, perteneciéndole hasta hoy.

La sociedad se disuelve

Sin contratos, como cuadraba a los hombres honrados y rectos de entonces, sellando sus palabras con una apretón de manos, se formó la sociedad “Narciso Orelo y Cía.”, que había durado veinte años. Desaparecido el objeto de la misma, era menester disolverla.

No había un acta, ni nada. Las actas fueron las palabras, y la mejor documentación el recuerdo.

Se llegó al acuerdo final con la misma buena volundad de siempre. Lo sobrante se lo repartieron los socios, en tres cédulas que previamente delineadas, se colocaron el la galera de felpa de Garzón. Cada uno de los amigos sacó la suya y satisfechos de los que les había tocado, disolvieron la sociedad, quedando la amistad de tantos años inalterable siempre.

Las suertes

Hemos dicho que tres fueron las cédulas o suertes. Diferentes todas, pues los terrenos sobrantes del mercado eran más valiosos en ciertas partes que en otras.

La primera de ellas comprendía la mitad del total sobrante. Estaba limitada por una línea que corría de este a oeste. La Segunda era la más valiosa, y comprendía la cuarta parte de la otra mitad, que es la que ahora da a la calle Buenos Aires. Y la tercera, que era un término medio, comprendía el terreno restante, más algunos otros situados sobre la calle Ituzaingó, propiedad de la sociedad que se liquidaba.

De acuerdo al dictado de la suerte, se hicieron las escrituras.

Tal es la historia del Mercado Sud y de la Sociedad que lo contruyó.

Fuente: Este artículo, que apareciera en el periódico cordobés LOS PRINCIPIOS del día Jueves 11 de Abril de 1929, fué transcripto del original por la Arqº Marcela Staudenmaier Orelo. Está acompañado por cuatro fotografías, al pié de las mismas se indica: “Don Narciso Orelo”, “Don Narciso Nores del Viso”, “Otro de los socios de la firma, el señor Rafael Garzón”, y “Las grandes portadas: una de las cuatro grandes puertas del Mercado Sud, que son las mismas que se colocaron en 1862”.